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  • Caminantes

    Caminantes

    «Entre la multitud abigarrada de cuerpos y miradas indiferentes, dos se encuentran, dos se miran y, por un instante, son uno. Una comunión improbable en el agitado templo sin fe. Una coincidencia, una detención simultánea en medio del caos y la confusión omnívora. Como un intervalo fugaz -una semicorchea- de silencio, de alivio, en el coro infernal del embotellamiento».

    ¿No es hermoso? ¿No sentiste eso también por un libro en un anaquel de una librería que de repente y sin previo aviso sale a tu encuentro? Estás ahí, dando vueltas sin saber bien qué es lo que querés leer en el medio del caos y de pronto… el milagro.

    “Caminantes” no es un libro que se limita a describir los diferentes modos de caminar y a caracterizar algunos personajes (que por cierto, lo hace muy bien), va mucho más allá: te empuja hacia otros libros, autores, discos y músicos. Te lleva con mucho entusiasmo a leer a otros en estos textos sobre caminatas, caminantes, lugares, ciudades y universos y lo deja bien claro: caminar no es solo ir de un lado a otro, caminar es leer, escribir, ver una película, es escuchar música. Y viceversa.

    Además del entusiasmo, también hay un costado oscuro, una crítica, una advertencia. Dice Scott: «Lo cierto es que no se camina nada o se camina poco y mal. Se camina sin ver, sin contemplar, sin abandonarse al paseo; se marcha sin dejarse interpelar —interrumpir— por el paisaje, por lo visto y todo lo que surge. Ya no se vaga y, mucho menos, se peregrina». Y sobre el final «El mundo ya no está hecho para caminar. Todo lo contrario. El mundo está lleno de obstáculos, acecha, acosa y vigila al caminante […] caminar es un acto de disidencia y subversión, casi de delincuencia». Yo creo que tal vez no solo está hablando de caminar, sino también de leer.

    En definitiva, un pequeño libro (en tamaño) con un contenido enorme, muy rico e inspirador. Una genial apología de la caminata y de la lectura. .

    Caminantes, de Edgardo Scott
    Publicado en 2019 por @edicionesgodot 

  • El nadador en el mar secreto

    El nadador en el mar secreto

    «La marea que los había arrastrado una vez más hacia las tormentosas aguas, finalmente cedió, y pudieron regresar flotando lentamente de vuelta a la superficie, descansando apenas unos minutos para ser arrastrados de nuevo. Él la sostuvo arriba mientras ella se contraía y pujaba con gran esfuerzo, tratando de abrir los pétalos de su floreciente cuerpo. Él había creído que esa apertura tan milagrosa se daría de un modo más esplendoroso. Pero ahí se encontraba ella, sudando como caballo de leñador en una mañana de verano después de acarrear troncos».

    Como me viene pasando con las últimas novelas que estuve leyendo, al terminar “El nadador en el mar secreto “ me quedé con sensaciones y pensamientos que van de aquí para allá. Yo trato de ser consciente de ellos y de reflexionar. Un poco debe ser por la edad y otro poco por los libros en sí. Es evidente: los libros te llegan en el momento justo. –

    Dijo el autor de esta novela que las lágrimas no pararon de brotarle desde que empezó hasta que terminó de escribirla. Eso me hace pensar en que la literatura nos trae un poco de alivio, nos encamina de nuevo. – “El nadador en el mar secreto” es una novela que narra un hecho muy triste en la vida del autor, pero no por eso deja de ser una historia bella. Esto se debe a la prosa de Kotzwinkle: clara, directa y sencilla. No hay aquí odio ni resentimiento. Hay amor, hay ternura, hay vida, hay esperanza. –

    Título original: Swimmer in the secret sea.
    Primera edición en inglés publicada en 1975.
    Traducida al español por Caterina Gostisa (@categostisa)
    Publicada en 2019 por @chinaeditora

  • El sol mueve la sombra de las cosas quietas

    El sol mueve la sombra de las cosas quietas

    «Nada se parece tanto a pensar como amasar, el pasado o el futuro, el agua o la tierra, da igual, dando vueltas y haciéndose todo uno, porque cuando uno amasa debe volverse parte de la mezcla».

    Sutiles y minimalistas, los cuentos de “El sol mueve la sombra de las cosas quietas” avanzan como el tiempo, acompañando a los personajes sin juzgarlos y casi sin tocarlos, dejando que sus mentes, sus recuerdos y sentidos vayan en búsqueda de la libertad. .

    Es muy notorio como la autora de esta maravilla de libro hace un preciso uso del idioma para narrar aquello que no se ve pero se siente, se vive, se respira: no hay palabras de más, no hay situaciones que no sean fundamentales para el desarrollo de estas historias humanas, vivas, repletas de imágenes. Todo es lo que es y se siente tan hermoso. .

    Publicado en 2019 por @editorialbajolaluna

  • Pupila

    Pupila

    No sé qué escribir acerca de este libro. No puedo decir que sea una novela corta o un cuento largo. Sí puedo afirmar que es profundo y que de tan profundo es oscuro. No hablo de una oscuridad aterradora, sino de una que invita (en estos días que corren) a la reflexión. .

    No le hicieron falta muchas palabras al autor para lograr esa profundidad. Dos torres; una sociedad polarizada, vertical; una adolescente y un bebé que sobresalen por una característica de sus cuerpos; el futuro, el presente, el pasado… ¿Quién sabe? .

    Al terminar de leer me quedé muchos días con la historia en la cabeza. Todavía pienso en ella. Tenemos que cambiar. .

    Hermoso descubrimiento. Publicado en 2019 por @chinaeditora

  • Los sorrentinos

    Los sorrentinos

    «La familia tenía la creencia de que en cada generación nacía un varón que salía catrosho. El Chiche era el catrosho de su generación, pero seguramente algún día habría catroshos más jóvenes y también los habría habido más viejos, en Italia. Los catroshos por lo general no tenían hijos, y cuando eran los únicos herederos de una casa, con ellos solía extinguirse un apellido».

    Reconozco que empecé a leer esta novela sin ninguna expectativa y sin ningún entusiasmo, pero a la tercera página ya estaba metido de lleno en la historia. Hay de todo: personajes entrañables, humor, emoción, tristeza; y lo mejor es que está escrita de manera sublime por Virginia Higa (@samuraivir). Y lo digo con sinceridad: hace bastante que no leía algo tan bien escrito. De hecho me emocionó tanto que cuando terminé de leer, se me piantó un lagrimón.