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  • Una guía sobre el arte de perderse

    Una guía sobre el arte de perderse

    «Las cosas que deseamos son transformadoras, y no sabemos, o bien solo creemos que sabemos, qué hay del otro lado de esa transformación. El amor, la sabiduría, la gracia, la inspiración: ¿cómo comprender la búsqueda de cosas que, en cierto modo, tienen que ver con desplazar las fronteras del propio ser hacia territorios desconocidos, con convertirse en otra persona?»

    Una guía sobre el arte de perderse, de Rebecca Solnit

    ¿Existirá un sentimiento más vital y transformador que el amor?

    Todas las vivencias que experimentamos, hasta las más insignificantes, provocan en nosotros —y en los demás— un cambio. Muchas veces ese cambio está dado por una pérdida y eso, nos guste o no, nos hace crecer. Todos perdimos algo o a alguien. No hablo de cosas materiales, sino de sentimientos, de relaciones amistosas, amorosas, familiares. A veces uno pierde sin darse cuenta y otras pierde voluntariamente, deja ir. “Lo que hizo para dejar de estar perdido no fue regresar, sino transformarse”.

    A través de nueve ensayos, Solnit nos cuenta todo lo referido a perderse, tanto geográfica como mental y espiritualmente, para terminar siempre en un nuevo camino, un comenzar, un inicio. “Dejar la puerta abierta a lo desconocido, la puerta que da a la oscuridad. Es de ahí de donde vienen las cosas más importantes, de donde venimos nosotros mismos y también a donde iremos.”

    Una guía sobre el arte de perderse. 
    De Rebecca Solnit
    Título original: A field guide to getting lost.
    Publicado en 2020 por Fiordo
    Traducción de Clara Ministral.

  • Viajero solitario

    Viajero solitario

    «Al pensar cada noche y todas las noches en las estrellas, empecé a entender algo: ‘las estrellas son palabras’ y los innumerables mundos de la Vía Láctea son palabras, y así sucede también en este mundo. Y comprendí asimismo que importa poco en qué lugar esté yo, si en un cuartito colmado de ideas o en este universo infinito de estrellas y montañas: todo está en mi pensamiento. La soledad no es necesaria. Entonces: hay que amar la vida por lo que es y no permitir que nos dominen preconceptos».

    Viajero solitario, de Jack Kerouack

    Si, como yo, crees que la lectura es un viaje, en este caso se hace literal. Viajás con Kerouac por los lugares que visita y él, además de ir de un punto a otro del mundo, viaja internamente, aprende, crece, reflexiona y eso lo deja en un lugar muy diferente de donde había empezado. Y lo mejor es que lo comparte.

    Un libro imperdible, lleno de situaciones íntimas y enriquecedoras, que te harán viajar a los confines de la tierra, y del espíritu.

    Viajero solitario
    de Jack Kerouac
    Título Original: Lonesome traveler
    Primera edición en inglés publicada en 1960.
    Traducido al español por Pablo Gianera
    Publicado en 2013 por Caja Negra Editora

  • El entenado

    El entenado

    «Teníamos la ilusión de ir fundando ese espacio desconocido a medida que íbamos descubriéndolo, como si ante nosotros no hubiese otra cosa que un vacío inminente que nuestra presencia poblaba con un paisaje corpóreo, pero cuando lo dejábamos atrás, en ese estado de somnolencia alucinada que nos daba la monotonía del viaje, comprobábamos que el espacio del que nos creíamos fundadores había estado siembre ahí, y consentía en dejarse atravesar con indiferencia, sin mostrar señales de nuestro paso y devorando incluso las que dejábamos con el fin de ser reconocidos por los que viniesen después».

    El año pasado fui parte de un club de lectura en la Biblioteca Nacional. De todo lo que leímos allí (que por cierto fue de un nivel extraordinario) se destacó esta obra descomunal. Sin dudas la novela más cruda, profunda y filosófica con la que me haya encontrado hasta ahora. Teniendo en cuenta que nunca había leído a Saer, no sabía con qué me iba a encontrar y ciertamente todo fue ganancia.

    No es sólo la historia de un huérfano, es una novela histórica y a la vez un tratado filosófico; una búsqueda introspectiva, moldeada por los hechos a los que el personaje se enfrenta y rememora, por lo que ve y lo que siente. Un viaje formativo, de ensoñación y aprendizaje, de esos que dejan huellas tanto en el escritor como en el lector.

    “El entenado”, de Juan José Saer.
    Editado en 1982
    Esta edición que leí fue publicada en 2003 por Octaedro Editores.

  • Ciencias ocultas

    Ciencias ocultas

    «Observar un cuerpo sin apartar la vista es un ejercicio perturbador, algo en el cerebro no acepta el estado inanimado, la mente se desespera por detectar alguna señal de vida, un jadeo leve que delate un respiro, el movimiento de los ojos detrás de los párpados, algún temblor azaroso de una mano o de un pie que sugiera sueño en vez de muerte, hasta la posibilidad de que se ericen los vellos de la nuca o de los nudillos ante un cambio de temperatura, pero ningún gesto se manifiesta, la estática del cadáver es una afrenta a los andamiajes de la mente, una disonancia difícil de aguantar, mas si tan solo desviaran la vista, aunque fuera por un segundo, se podría romper el conjuro, recalibrar los sentidos, pero no lo hacen, la anciana, la andrógina, el costurero y el can irlandés mantienen los ojos fijos en el hombre tumbado, congelados ante la anticipación de aquello que no ocurrirá».

    Estamos frente a un gran hecho: hay un autor diferente. Por lo que escribe pero sobre todo por cómo lo escribe. Es distinto y eso en algún punto lo hace difícil hasta ese momento en que uno es abducido y se da cuenta, tarde, que está sumergido en sus aguas, atrapado en su red, flotando en su universo, atónito en su espacio alucinante. .

    Todo transcurre en una habitación, o tal vez no del todo, mas bien en el cosmos entero que es traído a esa habitación. Un muerto y cuatro testigos entre los que se encuentra un perro. Nadie habla, todos miran. Y en la descripción infinita de la escena, de la habitación en la que se encuentran y en los cientos de objetos que allí se ubican, radica el misterio. Y en ese misterio, un detalle insospechado. .

    Ciencias ocultas, de Mike Wilson (@mikewilsn)
    Publicado en 2019 por Fiordo Editorial (@fiordo_editorial)

  • Sombra vana

    Sombra vana

    «Había ansiado tanto —tal vez con malicia, y tal vez fuera castigada por su malicia— un poco de paz una vez que Alfred… si alguna vez quedaba sola. Había imaginado llevar por fin su propia vida, libre de quejas, salir sin tener que pedir permiso para usar el auto y que se le respondiera ‘¿Y ahora para qué? ¿Para ir a chismosear con tus amigas? ¿U otra vez para ir a peinarte? ¡Pensé que te habías hecho la permanente!’. Alfred nunca pudo entender, por más que ella se lo explicara una y otra vez, que era una permanente pero de todos modos había que acomodarla cada vez que se lavaba. Entonces, decía Alfred, no es una permanente. ¡No tiene nada de permanente! ¡Ay, sí, Alfred! ¡Es una permanente!».

    Esta bellísima novela de Jane Hervey llegó a mí una apacible tarde de otoño, recorriendo los anaqueles y mesas de la librería Gandhi. Apareció de golpe, debajo de una pila de otros volúmenes, seguramente desordenados con anterioridad por otro lector. Tomé el libro entre mis manos. Lo observé lentamente. Había algo en él que me hipnotizaba. No conocía a la autora, nunca había oído hablar de ella. Leí la contratapa. Ya no importaba su valor monetario, la decisión estaba tomada. .

    Podría decir que estamos frente a una novela llena de hipocresía, codicia, remordimiento, dolor, nostalgia, desilusión, pero también un dejo de esperanza. Narrada de manera contundente y directa, con personajes profundos y complicados. .

    Un relato atrapante y lleno de matices, que explora lo más profundo de las construcciones sociales y familiares de la Inglaterra de mediados del siglo XX. Inolvidable y maravillosa. .

    Pro tip: leer antes o después de “Prohibido morir aquí” de Elizabeth Taylor. Un maridaje perfecto. .

    Título Original: Vain shadow
    Primera edición en inglés publicada en 1963.
    Traducida al español por Laura Wittner (@otra_laura_wittner)
    Publicada en 2017 por @labestiaequilatera_editorial

  • Escritores norteamericanos

    Escritores norteamericanos

    «Jueves 23 de febrero de 1967. Me descubro un talento natural, digamos así, para escribir retratos de escritores a los que admiro.Tienen algo de lo que busco en los ensayos (son narrativos), pero están amenazados por la rapidez y por cierto tono lírico. Escribí sobre Truman Capote, Hemingway y Scott Fitzgerald».

    Y ahora me toca escribir sobre vos, Renzi. Claro que mi forma de escribir ni se asemeja a la tuya —no pretende hacerlo— ni es conocida más allá de esta pequeña cuenta. Pero no tengas dudas, Ricardo querido, que te admiro como a nadie. Nunca antes había sentido esta especie de deslumbramiento por un escritor. Podría decir que Levrero, Edgar Allan Poe y varios otros están muy cerca, pero lo que lograste vos, en mí, no lo logró nadie hasta ahora. Porque leyéndote me dan ganas de leer y escribir. Qué hermoso es leerte.

    “Escritores norteamericanos” entonces, reúne “notas” (como él mismo las llamó) sobre Ring Lardner, Sherwood Anderson, Thomas Wolfe, William Faulkner, Francis Scott Fitzgerald, Ernest Hemingway, Erskine Caldwell, Nelson Algren, Truman Capote, James Purdy, John Updike y James Baldwin, que originalmente acompañaron una selección de cuentos llamada “Crónicas de Norteamérica”, editada por Jorge Álvarez y dirigida por Pirí Lugones. .

    Este libro es muy interesante porque en cierto modo nos plantea otra forma de viajar a través de la lectura: nos deja ver qué era lo que leía el joven Piglia, cuales eran algunos de sus gustos, su forma de leer, analizar y por último, cómo era su método de escritura. Todo esto se puede ver con más detalle en Los diarios de Emilio Renzi, lectura que recomiendo muchísimo. .

    Publicado en 2016, hermosa edición de Tenemos las máquinas (@tenemoslasmaquinas)
    Editado por Edgardo Dieleke (@edieleke) y Julieta Mortati (@julieta_mortati)
    Colección Avenida Independencia.
  • El invisible

    El invisible

    «A veces le digo, quejándome, que no podemos vivir toda una vida en este estado de incertidumbre. Aunque todo esté muy bien ahora, no sé por qué, no dejo de sentir una falta de solidez, una confusión en mi interior, como si todo en la vida no fuera más que un balance incomprensible. Me pregunto si está bien seguir de esa manera. 
    Cuando yo formulo semejantes planteos, ella me responde con una sonrisa: “Tienes que saber que todo en este mundo, originalmente, es así, una gran confusión. ¡Mejor dejarlo así! Si quieres buscarle la quinta pata al gato, tener todo bien claro, bien bien entendido, no tardarás en amargarte la vida. ¿Qué gracia tendría si todo fuera como lo deseamos?”.»

    He leído poco y nada a autores orientales, pero cada vez que lo hago termino maravillado. Esta es la historia de un tipo promedio. Un chino más que se dedica a armar y arreglar reproductores de música. Los mejores. La trama se va construyendo sobre lo que vive, lo que piensa, lo que siente. Tiene esposa, madre, hermana, cuñado, un amigo de la infancia y varios clientes.

    Lo interesante es el punto de vista del protagonista, tan simple pero nunca inocente, más bien con cierta melancolía y tristeza y con una sabiduría que me arriesgo a pensar que no él sabe que tiene. Y melómano. “El invisible” es, para nosotros los lectores, un aprendizaje musical muy fructífero y entretenido. Tanto es así que seguro hemos sido varios los que fuimos a Spotify o Youtube a buscar los muchos títulos, artistas, músicos y voces que se nombran. Bellísimo.

    Título Original: 隐身衣 [Yin shen yi]
    Primera edición en chino publicada en 2012.
    Traducido al español por Miguel Ángel Petrecca (@librairie_cien_fuegos)
    Publicado en 2016 por Adriana Hidalgo Editora (@adrianahidalgoeditora)
  • La lengua alemana

    La lengua alemana

    «Afuera me esperaba la noche más larga y oscura que jamás había vivido. Desde el auto vimos a una pareja de viejos paseando por las calles cubiertas de nieve a un perro con un collar de luces. Después de media hora, llegamos a una casona de campo del siglo XVII adonde íbamos a dejar a los gatos hasta después de Año Nuevo. El portón de entrada era de madera y, en el frente, el techo terminaba con dos dragones cruzados como espadas. El resto de la fachada era de ladrillo. Cuando abrí la puerta del auto para salir, arrastré nieve. El silencio de esa noche me lastimó los oídos. Tocamos una campana y entramos. Nos recibió un hombre grandote y panzón con barba blanca. Adentro de la casa estaba la chimenea prendida y hacía calor. El hombre estaba en camiseta y pantuflas. Hablaba mucho. O eso era lo que me parecía a mí, que no entendía nada de lo que decía. Me miraba de costado, como tratando de adivinar aquello que me hacía diferente».

    Si lees “La lengua alemana” así por encima, sin comprometerte con la lectura, te va a parecer una simple historia de amor. Una más del montón. Así que mi recomendación es que la leas con atención y sin distracciones, porque no es lo que parece. Bajo esa capa de un simple “dejo todo y me voy con vos adonde sea” se esconde una poderosa declaración de principios, un manifiesto de cómo vivir, qué hacer, dónde buscar. .

    Puede parecer pretencioso e imperativo, pero por el contrario es una novela humilde y sin prejuicios. Es lo que la narradora sintió y vivió —incluso hay fotos que enmarcan la historia y le dan un aura aún mas realista— lo que la convierte en una especie de documental escrito de manera tierna y genuina. Un viaje que cambia y llega hasta lo más profundo de las emociones. .

    La lengua alemana, de Julieta Mortati (@julieta_mortati)
    Publicado en 2018 por Editorial Planeta (@editorialplaneta), bajo el sello Emecé y por Notanpüan (@notanpuan)
  • La luz negra

    La luz negra

    «Me quedé un largo rato sin saber qué hacer. Sentí cosas rarísimas, que ninguna combinación de materia y movimiento podrían expresar. En algún momento cerré la canilla y me fui al living, pero fue peor; desde ahí podía escuchar los caños del baño borboteando como si una tristeza se hubiera instalado en la garganta del edificio. Por primera vez noté que había un aire pobre en ese departamento a pesar de que todo estaba limpio y ordenado. Una cama de madera sin pintar que hacía de sillón, dos sillas viejas de paja, y en lugar de paredes bibliotecas atestadas de libros. Un interior tajante como la propia Enriqueta».

    Me había quedado boquiabierto cuando leí “El nervio óptico”, allá por 2014 en edición de Mansalva (@editorialmansalva). Así que cuando vi que se había publicado “La Luz negra”, no dudé un instante y lo compré. No pasó mucho tiempo hasta que empecé a leerlo. Sí, lo sé: es una actitud que tal vez parezca un poco rara, pero no es común que lea un libro apenas lo compro. Pueden pasar meses o años. En este caso me encontraba entusiasmado y expectante, así que decidí sentarme y empezar a los pocos días. O tal vez hayan sido horas.

    Siento que María tiene superpoderes, que puede escribir lo que sea y que siempre va a estar bien y que me va a dejar sumergido en un caos de asombro y emoción y euforia y ganas de contarles a todos que leí uno de sus libros y fue maravilloso. Ella misma lo dijo en una entrevista de @eternacadencia: «[Escribo] Porque me gusta más la persona que soy por escrito. Y porque cualquier otro trabajo me supondría lidiar con gente y cumplir horarios». La literatura y el arte la necesitan, para que escriba esos libros imprescindibles y únicos que no podrían salir de otras mentes ni otras manos; para que escriba los libros vitales.


    La Luz negra, de María Gainza (@mariiigainza)
    Publicado en 2018 por @anagramaeditor.

  • Seda

    Seda

    «En la habitación todo estaba tan silencioso e inmóvil que pareció un hecho desmesurado lo que acaeció inesperadamente, y sin embargo no fue nada. De pronto, sin moverse lo más mínimo, aquella muchacha abrió los ojos. Hervé Joncour no dejó de hablar, pero bajó la mirada instintivamente hacia ella y lo que vio, sin dejar de hablar, fue que aquellos ojos no tenían sesgo oriental, y que se hallaban dirigidos, con una intensidad desconcertante, hacia él: como si desde el inicio no hubieran hecho otra cosa, por debajo de los párpados».

    Según el propio Alessandro Baricco, “Seda” no es un cuento ni una novela, ni tampoco una simple historia de amor: es mucho más que todo eso.

    En una breve charla digital con mi dealer de libros, le comenté que nunca había leído nada de Baricco. No recuerdo los detalles del por qué, pero no importan. Recibí su recomendación, un poco titubeante. Fue un aceptar dudoso, sin convicción. Él sabrá, pensé. A los pocos días, comencé el viaje. Me abandoné a la lectura. No me pude despegar del libro, lo leí en un par de horas. Me atrapó tanto que no me di cuenta del tiempo transcurrido ni de los hechos que acontecían a mi alrededor. Por momentos me sentía Hervé Joncour atravesando las distancias infinitas hasta llegar al lejano Japón, tan enigmático y sutil. Volví.

    Me pregunto de quién es realmente la historia de amor: ¿de Hervé Joncour o de su esposa? ¿Qué enigma se esconde detrás de esos ojos occidentales encontrados en oriente? Y por último: ¿es necesario que me haga tantas preguntas? Porque mas que una lectura, “Seda” fue una meditación.

    Título original: Seta.
    Primera edición en italiano publicada en 1996.
    Traducida al español por Xavier González Rovira y Carlos Gumper
    Publicada en 1997 por @anagramaeditor