«No tengo recuerdos de bibliotecas propias. O sea, estantes en una pared que juntaban libros elegidos, leídos y subrayados por mí. Los libros que leía iban quedando en mis casas provisorias y, más adelante, en las oficinas de turno. Cuando tuve que mudarme de ciudad junté los que pude en un par de cajas y las mandé por correo. Cuando tuve que mudarme de país ya había juntado otras cajas y enviarlas salía más caro que comprar libros nuevos. Por esa época un amigo, que padecía como yo la obsesión de desplazarse, me enseñó que en nuestro caso los libros había que leerlos y soltarlos: pensar en alguien a quien pudieran gustarles y regalárselos. Y así lo hicimos —con los libros y con tantas otras cosas— hasta que él se casó y se mudó a una casa con paredes limpias donde construyó, por fin, su biblioteca.
Yo lo resolví con el Kindle».

Hace tiempo que vengo con cierta curiosidad e interés por las bibliotecas personales. Particularmente me pasa que tengo muchos libros hace años y que aún no han encontrado su momento. Lo interesante de este comportamiento es que sigo sin descubrir qué fuerzas son las responsables de unir un libro con un lector en el momento indicado.
Un buen ejemplo de esto es lo que me sucedió con «Primera Persona», de Margarita García Robayo. Si bien no recuerdo cómo llegó a ocupar un lugar en mi biblioteca, sé que fue hace años y que, cada vez que buscaba un libro para recordar algo o para una próxima lectura, se me aparecía allí, agazapado, a la espera. Ya llegará el momento, pensábamos, el libro y yo. ¿o creés que los libros no piensan?
«Sea lo que sea que queramos pensar de nosotros mismos, no somos lo más parecido a lo que soñamos ser, ni somos esa síntesis que creemos ver en el espejo. Somos el resultado de cómo nos han mirado los demás a lo largo de la vida. La historia de nuestra identidad está escrita por los otros».
La cuestión es que hace un par de semanas me pude escapar unos días a la Costa Atlántica, con el objetivo de encontrar un espacio de soledad y lecturas. Algo así como un retiro. Uno de los elegidos para acompañarme, fue este hermoso libro de Margarita. Y acá es cuando empiezan las energías y fuerzas cósmicas a hacer de las suyas: el primer relato «El mar», fue escrito en Pinamar, muy cerca de donde yo estaba. Pero lo más sorprendente aún, es que fue escrito durante marzo de 2016, momento de mi vida en el que, oh las casualidades, estaba en esa misma ciudad.
Si bien el resto de los relatos no están relacionados a nada de mi vida, me queda la sensación de que son mágicos, en el sentido de que son literatura pura y avasallante, tocando temas muy diversos e interesantes. Así entonces llego a leer este libro que se destaca por ser tajante y directo. Con un lenguaje y un estilo milimétrico, crudo y profundo, que a la vez lo hace complejo y visceral.
Que bueno que sea parte de mi biblioteca. Te lo recomiendo para que sea parte de la tuya. O, si sos como Margarita, de tu Kindle.
Primera Persona
De Margarita García Robayo
Editado en 2021 por Marea Editorial
216 páginas
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