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Etiqueta: Fabio Morábito

  • Jardín de noche

    Cada vez que leo a Fabio Morábito, siento como si estuviera leyendo por primera vez, aunque haya leído muchos libros antes. Es reencontrarme con las palabras, con su peso, su magia y su capacidad de emocionar. Es ese tipo de literatura que te toma por sorpresa y te recuerda por qué amas leer. 

    La vida (o el destino, o mis propias elecciones) me regaló una racha de lecturas extraordinarias: Zambra, Halfon y ahora Morábito. Tres autores avasallantes, imposibles de ignorar, y entre ellos, este volumen de doce cuentos que comienza siempre con la misma frase; Una frase tomada de otro autor y convertida en el punto de partida para relatos enigmáticos, oscuros y profundamente solemnes. 

    Los cuentos de Morábito son breves, pero no necesitan más para impactar. Su capacidad de síntesis y su manejo del ritmo son magistrales, logrando que cada relato sea una experiencia única. Una premisa sencilla se despliega con una complejidad inesperada, envolviéndote en atmósferas cargadas de misterio y sutileza. Hay algo casi hipnótico en su prosa: una mezcla de precisión, elegancia y crudeza que convierte lo cotidiano en algo extraordinario. 

    Morábito no decepciona. Sus historias son como un rompecabezas emocional que te obliga a pensar, sentir y, sobre todo, admirar. La verdad es que podría llenar este texto de adjetivos y no encontraría uno negativo. Es un autor del carajo (disculpen el exabrupto, pero no hay otra forma de decirlo). 

    Si buscas cuentos que sean pequeños universos, cargados de simbolismo y emoción, este libro es el lugar perfecto para comenzar.

    Ficha técnica

    Jardín de noche
    De Fabio Morábito
    Cuentos, 126 páginas
    Editado por Edhasa

  • El idioma materno

    «Un día tuve que pedir un libro mío en una biblioteca universitaria para verificar un dato. Descubrí que el ejemplar estaba profusamente subrayado. La cosa me halagó, por supuesto, pues los subrayados son la evidencia de una lectura acuciosa y apasionada. Muy pronto, sin embargo, me invadió una sensación ambigua que se tornó francamente fastidiosa. No estaba de acuerdo con los subrayados. Mi anónimo lector había pasado por alto pasajes que me parecían muy remarcables y resaltado en cambio líneas meramente operativas, inertes. Me hallé en pugna con mi propio libro, trazando mentalmente mis propios subrayados, sacándole a mi libro otro libro, aquel que hubiera querido escribir y que, sólo ahora me daba cuenta, había escrito a medias».

    El idioma materno, de Fabio Morábito

    Como sabrán los que siguen esta cuenta, siempre empiezo citando un párrafo que me resulta indicado para, de alguna manera, mostrar lo que es para mí la esencia del libro. Y si bien hay muchos textos dentro de El idioma materno que merecen ese lugar, me pareció muy irónico este fragmento que es parte de Subrayar libros, que junto con La vanidad de subrayar y El subrayador, me causaron, digamos así, una incomodidad agradable.

    Porque, ¿qué otra cosa hacemos los lectores más que subrayar? “En un gesto tan simple y espontáneo nos descubrimos sin tapujos, pues decimos más profundamente lo que sentimos cuando lo decimos con palabras de otros.”

    Recalco lo del subrayado porque tenía que elegir —y porque tengo poco espacio— pero realmente hubiera subrayado todo. Esta vez me encontré con un libro cercano a la perfección, tanto por la claridad como por la agudeza con la que fue escrito. Aquel que Morábito hubiera querido escribir y que, ahora me doy cuenta, escribió.

    Ustedes, ¿Subrayan sus libros? ¿Qué buscan al subrayar?

    El idioma materno 
    De Fabio Morábito
    Publicado en 2014 por Gog & Magog 
    Colección Otras prosas.
    174 páginas.