Buscando sentido a través de la lectura

El idioma materno

«Un día tuve que pedir un libro mío en una biblioteca universitaria para verificar un dato. Descubrí que el ejemplar estaba profusamente subrayado. La cosa me halagó, por supuesto, pues los subrayados son la evidencia de una lectura acuciosa y apasionada. Muy pronto, sin embargo, me invadió una sensación ambigua que se tornó francamente fastidiosa. No estaba de acuerdo con los subrayados. Mi anónimo lector había pasado por alto pasajes que me parecían muy remarcables y resaltado en cambio líneas meramente operativas, inertes. Me hallé en pugna con mi propio libro, trazando mentalmente mis propios subrayados, sacándole a mi libro otro libro, aquel que hubiera querido escribir y que, sólo ahora me daba cuenta, había escrito a medias».

El idioma materno, de Fabio Morábito

Como sabrán los que siguen esta cuenta, siempre empiezo citando un párrafo que me resulta indicado para, de alguna manera, mostrar lo que es para mí la esencia del libro. Y si bien hay muchos textos dentro de El idioma materno que merecen ese lugar, me pareció muy irónico este fragmento que es parte de Subrayar libros, que junto con La vanidad de subrayar y El subrayador, me causaron, digamos así, una incomodidad agradable.

Porque, ¿qué otra cosa hacemos los lectores más que subrayar? “En un gesto tan simple y espontáneo nos descubrimos sin tapujos, pues decimos más profundamente lo que sentimos cuando lo decimos con palabras de otros.”

Recalco lo del subrayado porque tenía que elegir —y porque tengo poco espacio— pero realmente hubiera subrayado todo. Esta vez me encontré con un libro cercano a la perfección, tanto por la claridad como por la agudeza con la que fue escrito. Aquel que Morábito hubiera querido escribir y que, ahora me doy cuenta, escribió.

Ustedes, ¿Subrayan sus libros? ¿Qué buscan al subrayar?

El idioma materno 
De Fabio Morábito
Publicado en 2014 por Gog & Magog 
Colección Otras prosas.
174 páginas.

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