Buscando sentido a través de la lectura

El entenado

«Teníamos la ilusión de ir fundando ese espacio desconocido a medida que íbamos descubriéndolo, como si ante nosotros no hubiese otra cosa que un vacío inminente que nuestra presencia poblaba con un paisaje corpóreo, pero cuando lo dejábamos atrás, en ese estado de somnolencia alucinada que nos daba la monotonía del viaje, comprobábamos que el espacio del que nos creíamos fundadores había estado siembre ahí, y consentía en dejarse atravesar con indiferencia, sin mostrar señales de nuestro paso y devorando incluso las que dejábamos con el fin de ser reconocidos por los que viniesen después».

El año pasado fui parte de un club de lectura en la Biblioteca Nacional. De todo lo que leímos allí (que por cierto fue de un nivel extraordinario) se destacó esta obra descomunal. Sin dudas la novela más cruda, profunda y filosófica con la que me haya encontrado hasta ahora. Teniendo en cuenta que nunca había leído a Saer, no sabía con qué me iba a encontrar y ciertamente todo fue ganancia.

No es sólo la historia de un huérfano, es una novela histórica y a la vez un tratado filosófico; una búsqueda introspectiva, moldeada por los hechos a los que el personaje se enfrenta y rememora, por lo que ve y lo que siente. Un viaje formativo, de ensoñación y aprendizaje, de esos que dejan huellas tanto en el escritor como en el lector.

“El entenado”, de Juan José Saer.
Editado en 1982
Esta edición que leí fue publicada en 2003 por Octaedro Editores.

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