Buscando sentido a través de la lectura

Sombra vana

«Había ansiado tanto —tal vez con malicia, y tal vez fuera castigada por su malicia— un poco de paz una vez que Alfred… si alguna vez quedaba sola. Había imaginado llevar por fin su propia vida, libre de quejas, salir sin tener que pedir permiso para usar el auto y que se le respondiera ‘¿Y ahora para qué? ¿Para ir a chismosear con tus amigas? ¿U otra vez para ir a peinarte? ¡Pensé que te habías hecho la permanente!’. Alfred nunca pudo entender, por más que ella se lo explicara una y otra vez, que era una permanente pero de todos modos había que acomodarla cada vez que se lavaba. Entonces, decía Alfred, no es una permanente. ¡No tiene nada de permanente! ¡Ay, sí, Alfred! ¡Es una permanente!».

Esta bellísima novela de Jane Hervey llegó a mí una apacible tarde de otoño, recorriendo los anaqueles y mesas de la librería Gandhi. Apareció de golpe, debajo de una pila de otros volúmenes, seguramente desordenados con anterioridad por otro lector. Tomé el libro entre mis manos. Lo observé lentamente. Había algo en él que me hipnotizaba. No conocía a la autora, nunca había oído hablar de ella. Leí la contratapa. Ya no importaba su valor monetario, la decisión estaba tomada. .

Podría decir que estamos frente a una novela llena de hipocresía, codicia, remordimiento, dolor, nostalgia, desilusión, pero también un dejo de esperanza. Narrada de manera contundente y directa, con personajes profundos y complicados. .

Un relato atrapante y lleno de matices, que explora lo más profundo de las construcciones sociales y familiares de la Inglaterra de mediados del siglo XX. Inolvidable y maravillosa. .

Pro tip: leer antes o después de “Prohibido morir aquí” de Elizabeth Taylor. Un maridaje perfecto. .

Título Original: Vain shadow
Primera edición en inglés publicada en 1963.
Traducida al español por Laura Wittner (@otra_laura_wittner)
Publicada en 2017 por @labestiaequilatera_editorial

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