«La marea que los había arrastrado una vez más hacia las tormentosas aguas, finalmente cedió, y pudieron regresar flotando lentamente de vuelta a la superficie, descansando apenas unos minutos para ser arrastrados de nuevo. Él la sostuvo arriba mientras ella se contraía y pujaba con gran esfuerzo, tratando de abrir los pétalos de su floreciente cuerpo. Él había creído que esa apertura tan milagrosa se daría de un modo más esplendoroso. Pero ahí se encontraba ella, sudando como caballo de leñador en una mañana de verano después de acarrear troncos».

Como me viene pasando con las últimas novelas que estuve leyendo, al terminar “El nadador en el mar secreto “ me quedé con sensaciones y pensamientos que van de aquí para allá. Yo trato de ser consciente de ellos y de reflexionar. Un poco debe ser por la edad y otro poco por los libros en sí. Es evidente: los libros te llegan en el momento justo. –
Dijo el autor de esta novela que las lágrimas no pararon de brotarle desde que empezó hasta que terminó de escribirla. Eso me hace pensar en que la literatura nos trae un poco de alivio, nos encamina de nuevo. – “El nadador en el mar secreto” es una novela que narra un hecho muy triste en la vida del autor, pero no por eso deja de ser una historia bella. Esto se debe a la prosa de Kotzwinkle: clara, directa y sencilla. No hay aquí odio ni resentimiento. Hay amor, hay ternura, hay vida, hay esperanza. –
Título original: Swimmer in the secret sea.
Primera edición en inglés publicada en 1975.
Traducida al español por Caterina Gostisa (@categostisa)
Publicada en 2019 por @chinaeditora
Deja un comentario